Prólogo :
A medida que vas creciendo, a medida que pasan los años y te vas haciendo mayor, la necesidad de tener un modelo, alguien a quien mirar y del que poder decir “Así me gustaría ser a mí” es cada vez más y más grande. Hoy, todos necesitamos de estos modelos, de estas personas que merece la pena conocer e incluso imitar. Pero no hablamos de esos personajes que se hacen famosos por cobrar dinero, por ser millonarios, por jugar al fútbol, por ser guapos o guapas. No; hablamos de gente que verdaderamente nos pueden hacer cambiar y pensar en nuestro futuro.
Lo que tienes en tus manos no es un simple libro de dibujos. Ni tan siquiera es una vida más. Nada de eso. Lo que acabas de abrir y de hojear es un modelo de los que hay que tomar nota. Un modelo de vida, de persona, de pensamiento y de acción que nos habla y nos comunica su experiencia de Dios, de Jesús, y de su Amor: el Padre Juan María de la Cruz.
Nuestro Juan era una persona muy normal y sencilla. Pero tenía muchos valores, como sacerdote, como religioso dehoniano y como hombre, que no hay que pasar por alto. Su coherencia y su entrega, que le llevarán incluso a morir son dignos de admiración. Su día a día, sus dudas, su compromiso nos hablan de vida, de una vida que ofrece, que comparte y que la siente suya y de
Jesús. Una vida de amor.
Te animo a que tomes nota, apuntes, subrayes... Todo lo que vas a encontrar te vale y nos vale para caminar y para crecer. ¡Ah!, y lo más importante: que lo que leas y veas no se quede en el libro, sino intenta pasarlo a tu mente, a tu pensamiento, a tu día a día y a tu corazón. ¡Ánimo!
Ángel Alindado, s.c.j.